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Los tocadores de la pocaelipsis (Fragmento)


 

 

Américo Cienfuegos aprendió a tocar la quena al mismo tiempo que aprendió a caminar. En esos años la hacía chillar, decía, ahora la hago llorar y yo mismo tiemblo con sus lamentos. También tocaba la guitarra y el charango con una destreza inigualable. Los alemanes que sabían de música y lo veían tocar frente a la catedral de Colonia comentaban su habilidad, tiene su estilo, decían. Mira, comentaban entre ellos, cómo coloca los dedos sobre las cuerdas y cómo puntea los acordes, tan nítidos, tan limpios. No había estudiado música y había aprendido los acordes a fuerza de necesidad. Dirigía a los muchachos, como él decía, al compás de tres golpecitos con el nudo de los dedos sobre el charango o a la voz de uno, dos y tres acompañado de tres movimientos positivos de la cabeza y terminaban las canciones al grito de ahí va... la ultimita. Al final unos viejitos de piel blanca y cabellos rubios, vestidos con gruesos abrigos azules y zapatos negros demostraban su lástima multiracial lanzando moneditas de cobre que rodaban carcajeando hasta el fondo de la manga. Muchachas también rubias y de piel oscurecida a punta de largas y tediosas sesiones de Sonnenbank aplaudían comprensivas a los pobres indios de largas trenzas, ataviados con ponchos multicolores, ajustados pantalones Blue-Jeans american style y modernos mocasines de fabricación italiana. No había grititos histéricos ni desmayos ¡qué va! eso se lo guardaban para el concierto de su adorada e inalcanzable estrella Michael Jackson y para el próximo partido del FC Köln contra el Bayern.

 

 

3.

 

¡Ah!, les cuento: cada ves que un alemán se me crusa en el camino me sale con eso de que soy un indio berdadero, un indio típico. ¿De Perú o Bolivia?, me pregunta. Entonses le digo que eso de andar preguntando ha la gente de donde biene y cuando se regresa ha su país es típico de los alemanes. Me mira con su cara de güebofrito y me contesta que él no es un alemán típico. Con los muchachos y nuestra música hemos biajado por casi todo el país y por eso les puedo asegurar que es bien tranca encontrar alemanes realmente alemanes. No, no, disen los de Berlín, nosotros somos berlineses. Los de Munich dirán que son típicos bábaros, los de Colonia son coloneses, o sea, tipische kölner, y los de Hamburgo, naturalmente hamburgueses. Y hay una "hamburguesas" bien ricas, mamacitas, que dan ganas de chuparles hasta la punta de las uñas. Bueno, y ahora que estamos hablando de los alemanes, aunque digan que no son típicos, les puedo decir, con pruebas al canto, que son unos putos gringos requeteaburridos y, lo mismo que su idioma, bien conplicados Achachilas Pachamama. ¿Qué tal el alemán? me preguntó una bes un pata y yo le dije, no sé, pero las alemanas están buenísimas suma chuymanpi. Hay alemanes que son capases de pasarse todo el bendito día hablando del tienpo, o sea del clima, y de dinero estoy yorando amargamente. El fin de semana se lo pasan linpiando y puliendo sus autos chofersito de mala suerte. Eugenia, que está casada con un alemán, me ha dicho que los alemanes son recontra cuadrados no quiero que sufras por mi ausensia y que paresen conputadoras programadas para culear cada semana o cada dos semanas tanpoco no piensés que yo te ofendo y sienpre los biernes en la noche tú sabes bien que mi corasón es tuyo y con condón para no darle chanse al SIDA entonses tranquila hasta mi buelta. De tal forma, me contó, que ya se está acostunbrando ha pensar que tiene la cuca sólo para orinar sufrirás el día en que yo me muera. Serán tan cuadrados, pienso yo, que sí no se pone ese letrerito Vorsicht Stufe no se dan cuenta que hay una grada y se sacan la mugre yéndose de narises yorarás en la fosa de mi tunba.

 

Disen que la puntualidad olínpica de los alemanes sólo se la puede conparar con la presisión de los relojes susios; caranba, suisos quería escribir. Los autobuces, los trenes y tranbías yegan puntuales ha los paraderos, y aunque no me crean, los farplenen están fríamente calculados. Los alemanes disen que por su puntualidad y disiplina han progresado. Ñanga maestro, yo creo que esto es pura ñanga. Mi biejo nunca yegó tarde ni faltó ha la chanba, enfermo y tosiendo se fue hasta el último día y se murió pobre sin ber ningún progreso. Tanto orden, tanta disiplina, tanta planificasión y después ni siquiera han podido planificar ni disiplinar la reunificasión, todo esplotó un día y el muro se bino avajo por ovra y grasia de los osis, esos isquierdosos que enbidiavan la bida del lado capitalista. Todas las beses que quedé encontrarme con algún alemán ha una hora determinada resulta que ya los hijoeputas me estavan esperando sinco minutos antes. Yo yegava más tenprano sólo para berlos yegar y desde otro lado los manyava dibertido como tasavan su reloj cada minuto y resién me asercava cuando estavan por irse. Tienen la mala costunbre de tomar dos desayunos, uno en la mañana y otro, en bes de sena, antes de dormir, pero yo estraño mi sebiche ¿no?, mi ajisito de gayina, mi canchita, mis tamalitos.

 

En realidad Alemania es recontra chébere y soñava que la niebe ardía hay orden, linpiesa, buenas casas soñava que el fuego se helava, se gana bien y bueno todo todo es bacán y-por-so-ñar-lo-in-po-si-ble ha pesar de todo esto me gusta más mi banquito de madera para sentarme en la puerta de mi casa soñé que tú me queríaas y ber pasar ha los enbrages, mi baldesito de agua calentada por el sol para bañarme en el patio de mi casa o mi colchonsito de paja que mi biejita lo había forrado con una bayeta cusqueña ayay juliaqueñita soñé que tú me queríaas. El capitalismo aquí y miren, sin mentir, se pasa y no como en otras partes que está en el cague, hasta sus patas, aquí está todabía como una jermita de 20 abriles, runbosa y sabrosona.

 

Ha los alemanes les preocupa la gente que no tiene que comer en los países subdesarroyados desde que nasíii yooo tengo por corasóoon una estreyá. Sin enbargo se amargan y se arrebatan cuando les aumentan los inpuestos de solidaridad con los alemanes de la ex-Alemania comunista eya guía mi camino eya guía mi destino. Y aunque ustedes no lo crean en Alemania hay manes o sea leute que no tiene ni donde caerse muerta el biento sabe que soy primo hermano de un lusero y eso que aquí los sementerios son de la patada la luna que es mi hermana y ha esa leute que anda por las cayes pidiendo guita para sasiar sus bisios sabe bien por quien yo muero les yaman asosiales o penas, pero no sé si se escribe así, en todo caso no significa que tienen penas sino quiere desir algo así como bagonetas, haransibias. Se trata de unos manes y tanbién de unas jermitas que no les gusta la chanba ay Hitler ay Hitler desían los alemanes enbidian ha los que chanbean y tienen su guita y esperan que el estado les pague todo hemos perdido la guerra y se sientan en las cayes y joroban ha los manes que pasan con eso de broder dame un ripio por eso estamos chupando y después conpran serbesa y sigarriyos.

 

Antes, no sé si se acuerdan, habían dos Alemanias, la capitalista y la comunista, tengo el orguyo de ser peruano y soy feliz... Desde la reunificasión han enpesado ha hablar de wesis y de osis, de haber nasido en esta hermosa tierra del sol... Bueno y ahora si que encontrar por las cayes alemanes de berdad o sea alemanes típicos es más difísil que hayar una haguja en un pajar, donde el indómito inca prefiriendo morir... Lo bueno que tienen los alemanes, los alemanes típicos, los wesis y tanbién los osis, es que son muy inteligentes y si bieran como desde chiquitos ya hablan alemán sin ningún problema y casi sin asento, dejó ha su rasa la gran herensia de su balor. Cuando están grandes sólo están soñando en irse de bacasiones al estranjero. Unos se ban en busca de sol y calor no tan lejos de sus pueblos y otros más abentureros biajan por los países pobres. Pero antes del gran biaje se preparan uno o dos años aprendiendo el idioma, la historia y las costunbres del país ha donde quieren irse. Después de dos o tres semanas regresan y más rápido de lo que canta un gayo escriben boluminosos artículos o libros y reparten tarjetas con su nonbre y el título de espesialistas en tal o cual país ay Hitler ay Hitler desían los alemanes. Luego de dos o tres años se hasen doptores de uno u otro continente hemos perdido una guerra por eeso estamos chupandoo. Claro que en todo hay ecepsiones y el cansiyer Helmut Kohl, y disculpen mi ignoransia, creo que es el único alemán que no ha escrito un libro y ha las justas disen que habla alemán. Pero el alemán es alemán y no hay bainas, y el cansiyer disen que está aprendiendo esperanto y sus própsimas bacasiones de berano las hará en ese país. ¿Ya escribí que yuebe?

 

Y los alemanes son grandes y corpulentos y ha muchos de eyos los podríamos clasificar como G-pH y de estos tipos he conosido un montón en Lima y en París. Yuebe, yuebe. Una pareja de jóbenes drogadiptos sentados detrás de un auto y bajo un paraguas las muchachas de este tienpo se pinchan mutuamente usando la misma jeringa son como la fruta en berano. Una rata intenta crusar la pista pero un auto la cogue y la aplasta pues sin que maduren bien las ha comido el gusano. En la esquina un grupo de penas pide dinero ha la leute que pasa y que con sus paraguas paresen hongos caminantes. Algunos hongos se detienen, meten las manos en sus bolsiyos, sacan sus biyeteras y les dan ha los penas unas cuantas monedas. Otros hongos pasan sin haserles caso. Tanbién pasan perros arrastrando hongos negros o de colores quién es ese perro negro. Mi bentana está susia y tengo flojera linpiarla que pasa por mi delante. Mi hermano me ha escrito y me cuenta que el Perú está hasta las cayhuas con sus costiyas de alanbre. Tengo hanbre y es domingo y sólo me queda en la nebera una lata con carne de conejo para perros y cara de muertodehanbre que compré en el supermercado por equibocasión. Tenía una etiqueta tan chébere y apetitosa y con el apuro ni cuenta me di de que en el reberso desía que era comida para perros. Los drogadiptos ya están en pleno buelo. Tres muchachos bestidos con uniformes militares escriben en una pared: Türken raus, lo surrayan y se ban marchando y cantando un testo que no entiendo ni un carajo. Cada bes aparesen más paredes gritando que se bayan los turcos, muerte a los asilantes. Sigue yobiendo. Toda esa leute que estava mirando desde sus bentanas sierran las cortinas y apagan la lus de sus habitasiones, pero nadie ha yamado ha la polisía porque no escucho el ulular de sus sirenas. Ha mí tanpoco me interesa porque no soy turco ni asilante. Ha disminuido la intensidad de la yubia y he desidido calentar la lata con carne de conejo.

 

 

 

Américo Cienfuegos gozaba del respeto y sobre todo del miedo de sus muchachos que pertenecían al grupo musical Supaypa Wawa. Su trayectoria artística no sólo se limitaba a los barrios limeños, había tocado con los mejores grupos folklóricos en los más famosos escenarios callejeros de Europa, en el metro de París, frente al Scala de Milán, en la plaza principal de Berlín, en los alrededores del Kölner Philarmonie. Finalmente estableció su centro de residencia, de estudios y ensayos musicales en Colonia. Está claro que el grupo Supaypa Wawa no se reunía nunca para estudiar las diversidad musical de los países andinos, ni para ensayar y mejorar su escasísimo repertorio. Como tantísimos grupos que tocan en las calles, el Supaypa Wawa no hace ni música ni folklor sino más bien utiliza el folklor andino para ganarse el pan de cada día. Algunos tocadores se han dejado crecer el cabello y lucen largas trenzas, porque así serían más atractivos a los ojos de algunas gringas convencidas que en una vida anterior fueron indígenas. Con estas fachas muchos tocadores, más que indígenas peruanos, bolivianos o ecuatorianos, parecen indios norteamericanos. Y para colmo casi ninguno de los tocadores habla quechua o aymara y no conocen ni una pizca de la rica tradición de los indígenas que pueblan la Cordillera de los Andes. Después de su agotadora faena diaria, bajo el sol o el frío y la lluvia terminan en algún bar o bailando salsa en el petit Prince con la esperanza de encontrar el ansiado amor de alguna rubia incauta.

 

Américo Cienfuegos formaba grupos y los deshacía a voluntad, cuando lo creía conveniente. Viajaba a Perú y Bolivia y se traía un par de muchachos pagándoles el pasaje con la única condición de que toquen para él hasta que logren pagar sus deudas. Estas deudas aumentaban con el pago del Zimmer, que generalmente la habitaban cuatro o cinco tocadores enganchados, y la comida. Él mismo escogía con quien salía de gira internacional por los pueblos cercanos de Colonia o las principales ciudades de Alemania. Previamente planeaba y decidía cuándo y en dónde se iba a tocar. Firmaba los contratos y repartía el dinero en partes iguales, es decir, les descontaba por derechos de jefe, manager, venta de CDs y cassettes, impresión de tarjetas y propaganda.

 

Américo Cienfuegos determinaba sabiamente quién tocaba bien y quién no. «Tú la has estado cagando nomás», le decía a Roberto Lozada, «desafinando a cada rato, carajo», y entonces le daba sólo el tercio de lo que le correspondía. Roberto Lozada, alias Porotito Calvo, recibía en silencio su parte. Se alejaba unos metros y, mientras contaba el dinero recibido, murmuraba: «Este conchasumadre», y con ojos llorosos pensaba como mierda iba a conseguir la estadía legal en Alemania «para que no me joda tanto este serrano pendejo.»

 

Hay cientos de grupos como Supaypa Wawa y entre ellos existe una especie de guerra de guerrillas. Las leyes de esta guerra no convencional se cumplen a cabalidad en la disputa por ocupar el escenario mejor ubicado en la Schildergasse, en la Hohestraße y frente a la catedral de Colonia. A quien madruga Dios le ayuda y Simeón, que recién había venido de Bolivia, tenía la obligación de llegar antes que otros para posesionarse de la Domplatz y así ganarse un puesto en el grupo Fuerza Andina. «Hay manes», dice Américo Cienfuegos, «que apenas llegan y ya quieren ser comandantes, no pues, para eso tienen que hacer méritos y además tienen que aprender a respetar la antigüedad.»

 

Cuando Américo Junior hermano menor de Américo Cienfuegos se quedó sin habitación, dormía frente a la puerta principal de la catedral y al primer tocador que veía llegar se le acercaba y le vendía la plaza, luego corría a la Sporergasse y hacía lo mismo con otro tocador y así continuaba hasta terminar de vender todos los escenarios claves y preferidos por los tocadores. Luego implementó un sistema que muchas mujeres en Lima ya lo habían utilizado con éxito en las épocas de escasez de carne, arroz y azúcar. Se trataba de colocar una piedra como señal de ya haber estado en la cola para obtener el respectivo y ansiado producto. Américo Junior hacía lo mismo para el grupo que estaba dispuesto a pagar por cada escenario a ocupar. La Domplatz era el escenario más caro y los precios se abarataban conforme se alejaban de ella.

 

El chisme, el chantaje, la sobonería y el soplonaje peculiares formas de espionaje y control juegan también un rol fundamental en las relaciones entre los distintos grupos o tocadores. «Oye Américo, dicen que el cholo Gonzalo ha estado tocando con los Canto Fuerte.» Américo Cienfuegos se molestaba: «¿Sí?, pendejo de mierda, ya se jodió conmigo.» Si una alemana se acercaba tratando de hacer amistad con uno de ellos, era abordaba por los tocadores como presa atacada por hambrientas aves de rapiña. No son raras las broncas y las deslealtades. «Chochera, te cuento, anoche estaba el huevofrito del Genaro paleteando a tu jermita en el petit Prince.» El aludido hacía sentir su rabia: «Por la jijuna granputa ese güebonazo de mierda, serrano rechuchaesumadre.» Una alemana significa pues, en muchos casos, terminar con la promiscuidad de pequeñísimos apartamentos sobrehabitados y con la ilegalidad. Por eso no es raro escucharlos decir: ya tiene su visa el cholo, cuando logra conquistar los favores sentimentales de alguna alemana.

 

Muchos tocadores han logrado liberarse de la dominación de Américo Cienfuegos y han constituido sus propios grupos. Por lo general los tocadores libres, o sea aquéllos que han logrado pagar todas sus deudas y han conseguido su visa, se convierten en nuevos patrones y el círculo vital se repite sin término. Jorge Mariño, doble trenza negra, vincha de colores, poncho envejecido y color de caca, indio puro de cabello ensortijado y con visa de concertista internacional otorgado por un mafioso de Dresden y sin ninguna cinta grabada, ni LP, ni CD en su haber, auto Mercedes-Benz con aros de acero cromado es el nuevo folklórico Príncipe de los Andes que hará vibrar si todo funciona bien los aristocráticos salones del Maritim Hotel de Colonia. Los periódicos no han publicado el éxito que viene obteniendo El Picaflor de Jujuy en su gira por Alaska, pero mediante cartas ha mandado sendos saludos a todas sus admiradoras de Colonia. Mientras tanto el famoso Américo Cienfuegos casi ha desaparecido de la escena tocadora y los comentarios que se hacen en el círculo de sus más cercanos y secretos enemigos se dividen entre quienes afirman que se está quedando, que está perdiendo iniciativa a causa de la vejez prematura y quienes aseveran, en voz baja, que la paja lo está poniendo cojudo.