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Todos aprendemos desde que nacemos, en consecuencia, sólo dejamos de aprender cuando dejamos de vivir. El aprendizaje ocurre sin nuestra participación activa. Pero de una forma activa también podemos aprender, sin embargo por muchas cosas que ocurren en nuestra vida se nos hace difícil aprender determinadas cosas.

Padres y maestros nos educan según su preparación o según la época en que vivían. Esto ha facilitado o perturbado nuestro aprendizaje.

Son pocas las personas que se han ocupado de estudiar o analizar su labor de padre o maestro. No existen muchas formas de prepararse en el rol de padre o madre. Yo quisiera por eso decirte que intentes darles a los niños apoyo y confianza en sí mismos, dales valor para que piensen, experimenten, analicen y lleguen a conclusiones lógicas en su vida sin tener miedo a perder tu aprobación. Todos tenemos dentro de nosotros los niños que fuimos así que no seas tan estricto contigo mismo ni tengas temor en cometer errores. Como a se sabe, errores cometemos todos pues no hay nadie que sea perfecto. Así que trata de ver a tus hijos no sólo desde tu punto de vista sinó trata de ponerte en su lugar para poder entenderlos mejor.

 




Consejos prácticos para aprender

de Benjamín y Werner


Deja a tu cerebro recuperarse



Traducción del alemán al español:
Maria del Carmen Segovia Ruiz

Aprender, practicar y repetir supone siempre un trabajo. Pero existe una manera especial de aprender, que sucede sin ningún esfuerzo, tan solo tienes que utilizarla. Pero antes, la aclaración de cómo funciona:

Cuando aprendes algo, se crean células nerviosas en tu cerebro, que forman numerosas bifurcaciones que se vuelven cada vez más densas y entramadas. La imagen te muestra una minúscula parte de tu cerebro antes de estudiar y cómo se ve después de estudiar.

 


Estos procesos de desarrollo necesitan mucho tiempo, y duran a menudo muchas horas. Sobre todo inmediatamente después de estudiar (del estudio) se crean rápidamente numerosos nuevos enlaces y los nuevos contenidos aprendidos se sitúan y colocan ahora en el lugar correspondiente en el cerebro, donde se quedarán casi para siempre.

Lo mejor de ello es que, casi sin darte cuenta, tu diligente cerebro sigue trabajando. Tan sólo cuando no puedes concentrarte en una nueva tarea, tienes la sensación de estar de algún modo bloqueado. Eso no significa nada más que tu cerebro está todavía ocupado con los procesos de asimilación, de lo antes aprendido y no desea ser molestado.

Si molestas a tu cerebro precisamente durante la "recuperación", entonces se dan las consabidas lagunas de memoria.

Igual de importante que el tiempo de estudio, es el tiempo de después del estudio. Por eso, en tu plan de estudio, deberías (Los dos secretos de Time Master) repartir los periodos de estudio de tal modo que tu cerebro pueda, a ser posible en calma, dedicarse a su trabajo. No dejes que te interrumpan durante el trabajo.

Después de cada periodo de arduo y concentrado estudio, realizas un prolongado descanso. Aquí es importante que no hagas cosas que sobrecarguen excesivamente tu cerebro. Mientras recoges tu habitación, pasas el aspirador, vas de compras o sacas el perro de la familia, tu cerebro puede, en calma, "recuperar" para ti. Con buena planificación consigues el doble de tiempo para estudiar sin tener que esforzarte el doble.


Haz publicidad contra los errores

Traducción del alemán al español:

Inmaculada Prieto Ramírez


.... cuando cometes siempre los mismos errores.... (por ejemplo)


Para evitar tales errores "tontos" en el futuro, tienes que reunirlos sistemáticamente. Para ello lo mejor es que tomes no solo los ejercicios de los cuadernos de trabajo sino también los corregidos por el profesor y escribas todas las palabras y frases con errores incorrecta- y correctamente en una hoja de papel. Así ordenas estos casos problemáticos por tipo de error, por ejemplo errores de tiempo, preposiciones equivocados, una "s" del genitivo que falta, etc. Después te buscas las correspondientes reglas o explicaciones en tus cuadernos de la escuela, hojas de trabajo o libros de texto.

Estas fuentes de errores y las correspondientes reglas los cimientas en tu memoria, para lo que elaboras un cartel de aprendizaje. Para eso necesitas una hoja grande de papel recio (DIN A2 o aún mejor, A1). Quizás tomes para eso sencillamente la parte de atrás de un póster viejo de una estrella del pop, que ya no puedas ver más, pero también el papel de embalaje o la parte de atrás del papel de regalo estropeado son también adecuados!


En este cartel de aprendizaje reflejas con letra grande todas estas reglas y explicaciones firmemente. En la mitad vienen aquéllas que hasta ahora han surgido más a menudo. Cada punto problemático deberías dotarlo de una palabra clave adicional, de un dibujo que le vaya o de una ilustración. Naturalmente utilizas colores distintos y deberías elegir una letra tan grande que incluso puedas leer bien el texto a una distancia de 2 a 3 m por lo menos. Un cartel de aprendizaje debería ser estructurado como un collage que seguro que tenías que confeccionar con viejas ilustraciones de libros en clase de dibujo. Deja jugar tu fantasía para su fabricación, completa los carteles con ejemplos, palabras clave, reglas mnemotécnicas, etc. También puedes redactar /fabricar primero los puntos individuales en pequeñas hojas y después pegarlas en el cartel. Sólo es importante que los contenidos de aprendizaje "salten a la vista" del observador desde una distancia más grande.

Este cartel lo cuelgas en un sitio de la casa en el que tú te encuentres a menudo o por el que pases varias veces diariamente. Entonces párate siempre un poco y mírate más exactamente uno o dos de tus puntos problemáticos personalizados. El secreto de este consejo de aprendizaje es, además de la concentración en unos pocos contenidos didácticos, también la repetición frecuente de este contenido en un largo periodo de tiempo. Además también las ilustraciones elegidas de apoyo pueden fijar los contenidos didácticos en tu memoria de forma duradera.

Un póster como tal no tiene que cumplir con ninguna exigencia artística y por eso tampoco se trata de que otras personas puedan sacar algo de tu póster. Es, por así decirlo, tu cartel personalizado, que debe hacer publicidad de las reglas correctas y contra los errores. Naturalmente puedes también repartir por la casa varios carteles- siempre que tus compañeros de vivienda estén de acuerdo con ello. Pero cuidado: con demasiados carteles existe el peligro de que ya no se perciba nada en absoluto, como la publicidad de las calles.

 


Confucio, un Tipo Majo

Traducción del alemán al español:
José María Ortiz Ramos



"En el año 500, más exactamente del 551 al 479 antes de Cristo, vivió en Qufu, una ciudad de China, un filósofo llamado Kúng-fu-tzu. En realidad su verdadero nombre era Kúng Chiu. Fue funcionario del estado y vivió mucho tiempo en el destierro. Intentó restaurar el sistema de valores mitológico religioso del imperio feudal chino y junto con sus discípulos fundó ...."

Era la quinta hora y la profesora de historia hacía un verdadero esfuerzo por hacer que la materia interesara a los alumnos. Pero en este punto del relato, Alexander movió una palanca invisible en su cabeza y empezó a contar los puntos blancos del vestido de su compañera Catalina. Por eso, nunca se enterará de lo que este filósofo, por tanto, un hombre que amaba la sabiduría, había fundado. Además, quizás le habría sido útil esta sentencia de Confucio - pues así se escribe su nombre por lo general hoy en día:

Dímelo y lo olvido
Enséñamelo y lo recuerdo
Déjame hacerlo y lo retengo.

Confucio se había dado cuenta de que las personas necesitaban sus sentidos para aprender, de que los utilizaban de forma diferente, y de que estos sentidos eran eficaces de distinta manera para retener lo aprendido. En el aprendizaje son importantes sobre todo la vista, el oído y el tacto.




La psicología moderna, la ciencia que se ocupa de todo lo que a la gente le ronda por la cabeza, diferencia a las personas que aprenden en función de los sentidos que utilicen preferiblemente. De ahí que muchos pedagogos concedan gran importancia a averiguar qué tipo de estudiante es cada persona. Opinan, no sin motivo, que para poder aprender con éxito, sería de mucha ayuda conocer el estilo de aprendizaje personal, para preparar en función de éste el material de aprendizaje. No se necesita necesariamente un test psicológico para averiguar qué tipo de estudiante es uno. Por lo general, basta con observarse uno mismo una vez cuando se aprende algo y reflexionar sobre los hábitos de estudio propios.

Quién prefiera la vista necesita leer textos, mirar gráficos, necesita imágenes e ilustraciones para comprender el material de estudio. Tales personas aprenden mejor con resúmenes, sinopsis y carteles (Consejo: Haz publicidad contra los errores). Por lo general, necesita también un buen ambiente de estudio para sentirse a gusto a la hora de aprender (Consejo: La tarde de un alumno)

Aquél que prefiera el oído, aprende mejor cuando puede oír el material de estudio, cuando lo graba en una cinta o cuando lee en voz alta un texto para sí mismo o para que otro lo escuche. Tales personas llevan a cabo a menudo monólogos y les molesta el ruido fácilmente en su ambiente de estudio.

Algunas personas aprenden a través de la práctica más fácilmente, por tanto, también experimentando, utilizando juegos de rol, mostrando, explicando o trabajando conjuntamente con otros. Típico de estas personas con muchos gestos y los impulsos interiores para moverse mucho.

Finalmente, para aprender es importante hablar. Se encuentra en algún lugar entre oír y hacer, dado que al hablar nos oímos a nosotros mismos y movemos los labios a la vez.

En efecto, no se puede determinar de manera unívoca por lo general un estilo de aprendizaje preferido. Casi todas las personas tienen una mezcla de diferentes tipos de aprendizaje. Eso exactamente fue lo que descubrió Confucio: aprender conlleva una unión lo más ventajosa posible de diferentes sentidos, independientemente del tipo al que se pertenezca. Finalmente deberíamos utilizar todos nuestros sentidos a ser posible.

Según investigaciones de la psicología científica, aumenta el éxito en el aprendizaje cuando permitimos que colaboren convenientemente nuestros sentidos al aprender. Lo más sencillo sería representarlo en una tabla:


 

Porcentaje
de lo
aprendi
do

Oír

10 - 20

Ver

15 - 30

Oír + Ver

25 - 40

Oír + Ver + Hablar

30 - 50

Oír + Ver + Hablar + Hacer

- 90

 

 


Naturalmente esta tabla muestra sólo una media y depende del tipo de aprendizaje al que en principio se pertenezca. Sólo lo demuestra lo que dijo Confucio ya hace 2500 años y lo que Alex en la clase de historia seguramente habría oído, si él no ....


Mi memoria es un colador

Traducción del alemán al español:
Mª Carmen Segovia Ruiz


Es terrible, mi memoria es como un colador, se lamenta Claudia, "Sencillamente se cuela por ella todo lo que le vierto." No puede entender, cómo su hermana Brigitte, estudiando mucho menos trae a casa igual de buenas notas, cuando no mejores. Además tiene la sensación de que es incluso más aplicada. Si Brigitte repite una poesía veinte veces, ella lo repite cuarenta veces.

Más de cien años tiene uno de los más singulares resultados psicológicos en la investigación del aprendizaje y, a pesar de su respetable antigüedad, sorprendentemente se tiene poco en cuenta: La Curva del Olvido.

Hermann Ebbinghaus la descubre en 1.885 y la investiga con precisión en numerosas pruebas. Comprobó que después de aprender por primera vez y con esfuerzo una poesía, ésta luego, por desgracia, no se almacena de forma duradera y definitiva en el cerebro. Todo lo contrario. Si se confía la poesía a su suerte y se revisa aproximadamente una hora después, se ha olvidado por termino medio la mitad de la misma.Así, todo contenido recién grabado en nuestra memoria, se escapa con considerable velocidad por algún lugar entre las circunvalaciones de nuestro cerebro. Y esta tendencia continúa. La curva afortunadamente se aplana pronto, sin embargo en nuestra memoria permanece por termino medio nada más que una quinta parte.




Esta natural "tendencia a evaporarse" los contenidos recién aprendidos, era ya conocida con anterioridad a través de las continuas observaciones de comportamientos durante el estudio, y se han desarrollado una serie de métodos que pretendían evitar la pérdida de los nuevos contenidos asimilados. Uno de estos métodos consistía, tal como hacía Claudia, no sólo en aprender un contenido nuevo hasta dominarlo "más o menos", sino en aprender "empollando", o sea, repetir la materia cinco, diez o incluso hasta veinte veces más por encima de lo necesario y esperar que este "sobre estudio" evite la pérdida de la materia de la memoria.

Pero, por desgracia, esta estrategia tan común es totalmente inútil. Él pudo demostrar que, personas que aprendían un contenido tan sólo el tiempo necesario para dominarlo más o menos, y otras personas que añadían un gran número de repeticiones adicionales, podían recordar casi lo mismo al día siguiente.

¿Pero cómo se puede evitar la considerable pérdida de un nuevo contenido aprendido? Aquí sólo sirve una estrategia que, aunque conocida desde hace tiempo, en realidad rara vez se sigue: La sistemática repetición, y aquí lo importante no estriba en la repetición, sino en la continuidad, según la ley que nos proporciona la curva.

Conscientes de que vamos a olvidar parte de lo aprendido, estudiamos un nuevo contenido sin agobiarnos. Después de un cierto tiempo, más o menos cuando hemos olvidado la mitad de lo aprendido, volvemos a estudiarlo y recuperamos el 100% del contenido.

Y ahora nos sale al encuentro una agradable Ley. Aunque nuevamente se van a perder algunas partes de lo ya aprendido, sin embargo la tendencia de la curva del olvido, no es ahora tan alta como después del primer estudio. El valor "de conservación temporal" es más largo y podemos dejar transcurrir mucho más espacio de tiempo, tal vez medio día, antes de retomar una nueva repetición de los contenidos perdidos.De este modo podemos establecer periodos de tiempo, cada vez más largos, con breves fases de repetición y evitar de este modo las inevitables atrofias de la memoria.




Por lo tanto podemos recomendar a Claudia, no dirigir sus energías en un sobre estudio, sino repartir mejor los tiempos de estudio, con periodos de tiempo más largos. Con repeticiones continuadas, podemos precisamente no sobrepasar la curva del olvido. Al contrario: Es mucho mejor, estudiar tan sólo el tiempo necesario, hasta que dominemos los nuevos contenidos. Con un total de cuatro o cinco repeticiones, que se harán cada vez más cortas, ya que de una vez a otra necesitamos menos tiempo, llegamos otra vez al 100% y conseguimos con ello que la materia se fije más tiempo en nuestro cerebro. Por eso, no es que algunos aprendan más que otros, como la hermana de Claudia, sino que reparten mucho mejor su trabajo de estudio.